A partir del diagnóstico colectivo que realizó el barrio, analizando sus modelos de movilidad y el diseño de sus calles, recreando sus formas de habitabilidad y sus usos sociales de sus espacios, sus prácticas de consumo y modelos de negocio, sus valores y composición social, entre otras cuestiones, se trabajó durante semanas y varias sesiones para elaborar un Plan de Acción para el Barrio.

Este documento determina que «un barrio accesible, inclusivo y con un modelo de movilidad sostenible es un barrio diferente al que tenemos hoy por hoy. La transición hacia ese otro modelo de barrio
más amable y saludable es un deseo ampliamente compartido por el vecindario. La
cuestión energética es clave según el diagnóstico de partida, luego un cambio en la
movilidad y una transición energética son propuestas estratégicas. La protección del
medio ambiente y el fomento de un barrio con mayor presencia de espacios verdes,
es también identificado como un gran reto del vecindario en el que vivimos».

De igual modo, «el diseño urbano del barrio y el uso del espacio público, determina en gran
medida la calidad de vida de sus habitantes. En el diagnóstico y en las propuestas
que se formulan en este sentido, se apuesta por un barrio en el que el espacio
público sea un espacio de convivencia, encuentro y cultura. Un barrio que esté
protegido frente a la gentrificación que sufre, reduciéndolo a un escaparate
donde el turismo de masa está expulsando a los vecinos y vecinas y generando
graves problemas de acceso y protección de la vivienda».

Por último, creemos que «si un vecindario no puede dar respuesta a sus necesidades en el comercio local de su
entorno vital, es un barrio sin vida, un barrio sin identidad que termina expulsando a
sus habitantes. Parte de la resiliencia de un barrio depende de su tejido comercial y
los modelos y formas de consumo, sin embargo, la turistificación amenaza
seriamente al pequeño comercio, a las tiendas tradicionales y modifica el estilo de
consumo. Las propuestas giran en torno al fortalecimiento del comercio local y de
cercanía y a la promoción del consumo responsable».

Éstas son líneas marco para las más de 30 propuestas que recoge este Plan de Acción encaminado a
consolidar las fortalezas del vecindario y a combatir los problemas que lo
aquejan. Es un plan necesario y urgente para transitar hacia escenarios futuros
donde el barrio siga siendo ese espacio de encuentro y convivencia en el que el
tejido social y económico permita a las personas que lo habitan vivir de forma
digna, segura, justa y sostenible.

Se trata de propósitos y metas de largo recorrido, que no pretenden dar
respuestas inmediatas y cortoplacistas con poco impacto y capacidad
transformadora, sino que requerirán de estrategias complejas, intersectoriales y
de largo recorrido, donde la participación y la implicación de todos los agentes
sociales, económicos y los vecinos y vecinas, será clave para alcanzar de forma
exitosa los cambios deseados.Tras esta labor del vecindario y los agentes sociales del barrio, el papel de las
Administraciones públicas así como de los agentes más relevantes se torna clave
para la consecución de este plan de acción

Puedes consultar el plan completo aquí.