Reproducimos entrevista de El Salto Andalucía a nuestra compañera Isabel Porras, socia fundadora de la tienda taller de bicis santa cleta e impulsora de este Amor de Barrio.

Isabel Porras es activista probici y fundadora de la cooperativa Santa Cleta.

La conozco desde que éramos compañeras en Diagonal Andalucía y nos reuníamos en su cooperativa, Santa Cleta, tienda y escuela de movilidad ciclista, que fundó en Sevilla y sigue defendiendo a golpe de pedal. Actualmente, la compagina con la labor comunicativa en el Consorcio Andaluz de Impulso Social (CAIS) y la vicepresidencia de la Federación Europea de Ciclistas. En 2017 publicó Sin cadenas, una guía para enseñar a montar en bici a mujeres: “Siempre he intentado, en el mundo de la movilidad, con lo masculinizado que está, integrar la perspectiva de género”. Qué gustazo reencontrarnos.

¿Recuerdas tu primera vez en bici?
Sí, me acuerdo. De hecho, para mí no es un solo momento, sino dos. Tengo un recuerdo leve de cuando aprendí a montar en bici, tenía que ser pequeñísima. Recuerdo el portal de mi casa, una BH roja, mi padre cogiéndome por detrás y empujándome… el no ir, no ir y, de repente, pedalear. Y luego, mi primera ruta cicloturista, en el lago Leman, por Francia y Suiza. Cuando terminó, tras cientos de kilómetros, tuve la sensación de que había reaprendido a montar en bici.

¿Por qué el 85% de las personas que no saben montar en bici en España son mujeres?
Todas las herramientas útiles siempre han estado en manos de los hombres en un sistema patriarcal, desde las más visibles hasta esferas inimaginables. La bicicleta es una herramienta de autonomía. El sector de los transportes está copado por hombres, conductores, pilotos… hasta ir en bicicleta. Tenemos esa herencia de “niña, no cojas la bici que te vas a caer, manchar”. Me encuentro muchas mujeres que no aprendieron porque, si no tenían hermanos, no había bicicleta en su casa. Es difícil darse cuenta de que hay motivos de género, pero las estadísticas hablan y los hay. Es muy interesante ver cómo, en las clases de montar en bici que hacemos en Santa Cleta, mujeres que en pocas horas aprenden dicen: “Cómo no he hecho esto en 30 años”. Hay que ir apropiándose de esas esferas que han estado reservadas a los hombres.

“El taller de montar en bici es una experiencia magnífica para trabajar con todo tipo de violencias que se ejercen sobre la mujer”

¿Qué has aprendido con la bici?
He aprendido que los límites son mentales, no son físicos. El taller de montar en bici es una experiencia magnífica para trabajar, por ejemplo, con supervivientes de violencia, víctimas de trata, todo tipo de violencias que se ejercen sobre la mujer, porque te pone delante de un reto, te enfrentas y lo sacas. Lo que veo en los diferentes perfiles de mujeres que vienen a los cursos, que han pasado por violencias, por momentos de autoestima muy baja, es que cada una tiene que enfrentarse a sus monstruos en algo que parece que no tiene dificultad, pero la gente que viene lo hace pensando que no va a poder lograrlo, y entonces aprender es echar abajo la barrera mental de creer que no puedes hacer algo. Eso es lo más bonito.

La bici rueda por las calles; las instituciones, por los despachos. ¿Hay esperanza?
Mi visión de cómo han sido las cosas en política local es muy triste porque partimos de una posición de oportunidad inmensa cuando Sevilla sale en el índice Copenhagenize 2013 como la cuarta mejor ciudad del mundo para pedalear y nadie se cree que una ciudad del sur de Europa de repente tenga ese nivel. En vez de aprovechar eso, llega el PP y deja el presupuesto para desarrollo de movilidad activa y sostenible a cero. Partimos de un desierto tras esa legislatura. En la actual, el PSOE ha cambiado el discurso y empieza a incluirlo en sus presupuestos, y dices, claro, algo has hecho porque partimos de una masacre de cuatro años que, a poco que hagas, se tenía que ver. Aun así, sigue siendo muy poco para la inmensa importancia que tiene esta temática.

Te he leído: “Durante una maratón de Londres en 2018, la contaminación del aire disminuyó un 89%”. ¿Cómo transformar esta información en reacción?
No centraría el mensaje en “el aire está contaminado”, sino en “tú tienes la capacidad de hacer con el aire lo que quieras”. El problema es no saber que tienes capacidad de cambio. Muchas veces nos enfrentamos a dilemas que nos vienen de arriba, por ejemplo, el cambio climático, pero esa información te ubica como agente pasivo y abruma. Hay que empezar a integrar la capacidad de transformar.